Era el 9 de septiembre de 1990, tras el esperado pregón de la periodista María Teresa Campos, que tuvo que acotar, principalmente, por el lanzamiento de huevos hacia el balcón consistorial; arrancó el tradicional desfile de carrozas que inauguraban las ferias de 1990 y que partía desde los aledaños del Palacio del Infantado para recorrer la Calle Mayor y llegar hasta el recinto ferial.
Abría el cortejo un grupo de majaretes mayores, que según las crónicas de la época no estaba a la «altura de las circunstancias» ya que tenían que moverse lentamente para evitar la inseguridad del suelo resbaladizo.
Después le tocó el turno de pasar por la Plaza Mayor a los miembros de la Asociación “Los Manantiales” que despertaron la sonrisa entre los asistentes con su idea de acondicionar un camión en el que iban unos «currante» de casco y mono echando una partida de cartas, mientras eran coreados por una amplia representación de vecinos del barrio.
La Caja Rural también llevó su carroza con motivos infantiles. Tras ella la unidad móvil de la cadena SER repartiendo chapas, caramelos, mecheros y pegatinas entre los más pequeños.
Seguidamente pasaron las diversas firmas comerciales e instituciones como las carrozas de Ibercaja, Diputación Provincial, Hermandad de Donantes de Sangre o la COPAG, y las autoridades con Irizar a la cabeza y José Herero Arcas, Gobernador Civil por aquellos años; y seguidamente los bailarines de la escuela de danza Mayte Becerra, que, junto, a la banda de música provincial completaban la primera parte del desfile.
Continuaron las carrozas de las peñas, que abría La Carioquita con una pareja de viejecitos que no les faltaba ni el orinal. La de Coitos, con su carroza que hacía alusión a las Olimpiadas 1992; o la del Carajillo llena de caramelos a repartir. Búfalos incorporó un año más su viejo Land Rover lleno de peñistas repartiendo caramelos. Spynce llevo una diminuta carroza compuesta de una cama con dos durmientes, a los que seguían los bullicios Agapitos. La Crisis y el Pellejo también desfilaron. No desmerecieron las carrozas de Camy y la de Mariano Viejo y que fueron del agrado del respetable que esperó durante horas el paso de las carrozas.

































