El 19 de octubre de 1989, escritor Camilo José Cela recibió en su residencia de El Clavín, en Guadalajara, la noticia de que había sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Tal fue el interés que despertó la noticia que el escritor recibió en su domicilio alcarreño un sinnúmero de periodistas, entre ellos al semanario Nueva Alcarria.
En una entrevista publicada en la edición del 27 de octubre, Cela manifestó su satisfacción por haber recibido el galardón en tierras alcarreñas y que reproducimos seguidamente la que le hizo el periodista Luis Monje Ciruelo.
««Me alegra haber recibido el Premio Nobel en Guadalajara», manifestó Camilo José Cela a NUEVA ALCARRIA
El escritor se siente «gozosamente agobiado» en su chalé de «El Clavín»
El flamante Premio Nobel de Literatura 1989, nuestro convecino Camilo José Cela, lleva una semana, contra su costumbre, sin escribir ni una sola línea. En su chalé de la calle de los Robles, núm. 305, de «El Clavín», el escritor se siente «gozosamente agobiado» por tantas muestras de admiración y afecto como le llegan de todas las partes del mundo y, por supuesto, también, y con especial cariño, de Guadalajara y su provincia.
—«Hoy —nos dice cordialmente, al recibirnos poco después de las diez de la mañana— ya voy por la tercera entrevista periodística. A las nueve me han entrevistado un ruso, a las nueve y media han venido unos portugueses, ahora ustedes, y creo que hay otros en camino. Lo malo es que me marcho ahora mismo a Madrid y no puedo recibir a nadie más».
—¿Y no ha perdido en ningún momento la paciencia ante esta avalancha de preguntones?
—Jamás, jamás.
Uno piensa que hace falta un gran sentido de respeto a los demás para soportar con educación, e incluso con amabilidad, tantas preguntas sin imaginación como le hacemos los periodistas. Hay que tener una gran humanidad para no poner cara de aburrimiento ante tantas expresiones repetidas y vulgares de felicitación y elogio por parte de desconocidos.
—¿Qué ha sentido al saberse elegido para el Nobel entre tantos centenares de miles de escritores? ¿Al saberse el mejor de todos?
—Eso del mejor, no se sabe; quizá tuve suerte; en todo caso, siento una gran responsabilidad y un gozoso agobio.
A Cela no le preocupa ahora no haber recibido el Premio Cervantes, «porque entre el Nobel y el Cervantes va un abismo». De los políticos afirma que son un mal histórico, sin ninguna preocupación por la cultura. «Vamos por caminos diferentes. Tal vez por eso en España el escritor es siempre un presunto hereje».
—¿Le parece lógico que los alcarreños nos sintamos casi tan orgullosos como los gallegos de su Premio Nobel?
—Claro que sí, y me alegra mucho haber recibido el Nobel en Guadalajara.
A pesar del premio, Cela no ha variado apenas sus costumbres, por lo menos a la hora de levantarse. Lo hace de siete y media a ocho y a continuación se da un paseo.
—A esa hora me encuentro alguna señora joven que va a llevar a los niños al Colegio, y me saluda con el claxon. Resulta muy agradable.
También le ha encantado el cartel clavado en un árbol con una expresiva felicitación por el premio.
—Es bonito el gesto —comenta—; me gustaría saber quién lo ha puesto para darle las gracias. A ver si ustedes me consiguen las señas.
Al preguntarle por algún episodio que destaque de sus viajes por la provincia, recordamos juntos el de su rescate al caer el globo junto al Tajo …en término de Trillo, cuando intentó sobrevolar las Tetas de Viana. El periodista le recuerda que su hombro sirvió de apoyo al futuro Premio Nobel cuando tuvo que rebasar una escarpada ladera sobre el río.
Cela no quiere comentar las respuestas discordantes de algunos colegas por su premio y prefiere hablar del trabajo que le cuesta escribir, de las muchas correcciones que hace; de su próxima novela «Madera de Boj», que tiene abandonada desde el día 19.
—Y es que no tengo un momento libre, con tantas visitas de amigos y de periodistas. Hasta la televisión de Taiwan, coño, ha venido a verme. Yo no sé qué interés pueden tener allí por mí.
El tiempo apremia y Cela, sin embargo, cortésmente, no da la menor señal de impaciencia. Al despedirnos nos acompaña hasta la puerta del salón. Poco después su Ford Escort, conducido por su compañera Marina Castaño nos adelanta velozmente al descender las rampas de El Clavín».
L. MONJE CIRUELO
Por su parte, el Ayuntamiento de Guadalajara inició los trámites para concederle la Medalla de Oro de la Ciudad.
«Camilo José Cela, Medalla de Oro de la Ciudad
El Ayuntamiento de Guadalajara, mediante un Decreto de la Alcaldía, acordó ayer incoar el expediente para la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad a Camilo José Cela, recientemente premiado con el Premio Nobel de Literatura. Para la tramitación de este expediente se ha nombrado como juez instructor del mismo al presidente del Patronato Municipal de Cultura, Fernando Planelles y al secretario de este departamento quienes serán los encargados de recoger toda la documentación que requiere el proceso. El expediente, finalmente, será llevado ante el Pleno Municipal que se celebre a primeros del próximo mes de noviembre para su aprobación si procede, fijándose, en este caso, la fecha de la concesión del galardón.
En la actualidad están en posesión de la Medalla de Oro de la Ciudad Antonio Buero Vallejo, José Bono, Leopoldo Torres y Emilio Meneses«.














