La cantante Isabel Pantoja congregó a cerca de 3.500 espectadores en el Auditorio Municipal de Guadalajara, donde ofreció un concierto de casi dos horas repasando los grandes éxitos de sus primeros discos y temas de su entonces último álbum, Se me enamora el alma. La artista, que llegó rodeada de fuertes medidas de protección de sus representantes y evitó el contacto con los medios de comunicación, se mostró sin embargo muy cercana con el público durante la actuación.
Pantoja abrió el recital vestida de negro azabache interpretando el tema que da nombre a su último trabajo discográfico y, más tarde, cambió de vestuario para lucir una bata de cola y un traje de faralaes amarillo. Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el recuerdo dedicado a su hijo Francisco, ausente por un percance doméstico, así como el saludo especial a un grupo de parapléjicos presentes en el auditorio.
El concierto concluyó alrededor de la una de la madrugada con la interpretación de “La Virgen del Rocío”, poniendo el broche final a una velada que despertó una enorme expectación entre los vecinos de Guadalajara y localidades cercanas.














