Con el rápido crecimiento de la ciudad de Guadalajara se hizo necesario la construcción y puesta en marcha de una depuradora que la capital demandaba.
José Bono, presidente del ejecutivo regional, presidió el 12 de junio de 1989, por cierto en plena campaña electoral y horas antes de dar un mitin en el recinto ferial, la inauguración de esta nueva depuradora.
En el acto estuvo acompañado entre otros por el alcalde de la ciudad, el socialista Javier de Irizar; el consejero de industria y Turismo, José Luis Ros; y el gobernador civil de la provincia, José Luis Machuca; diputados nacionales, delegados provinciales y diversas personalidades.
Previo al acto protocolario de la inauguración, se giró una visita a las instalaciones acompañados del director de las obras, Jose Luis Listal, quien fue explicando todo el proceso de tratamiento de aguas para su depuración.
Finalizado el recorrido, tanto Irizar como Bono, procedieron al descubrimiento de una placa conmemorativa del acto.
Posteriormente en su alocución, Irizar mostró su satisdación por la puesta en marcha de esta instalación tanto tiempo demanda.
La nueva depuradora fue proyectada para dar servicio a una población de 120.000 habitantes, con una capacidad de depuración de 31.500 m3 al día; su construcción se hizo sobre una superficie de 35.000 m2 y las obras dieron comienzo el 17 de octubre de 1986, concluyendo el 2 de enero de 1989 y entrando en funcionamiento el 11 de marzo de ese mismo año.














