La entrada en la cabecera de la diócesis de un nuevo prelado, está lleno de simbolismos y de tradiciones que se han perpetuado con el paso de los años.
El 19 de marzo de 1964 hacia lo propio en la ciudad de Sigüenza el nuevo prelado diocesano, don Laureano Castán Lacoma, quien fue nombrado para el cargo el 7 de febrero de 1964 por el Papa Pablo VI y presentó la renuncia el 20 de junio de 1979 al Papa Juan Pablo II.
Durante su mandato, en 1969, se erigió en Guadalajara la parroquia de San Juan de Ávila y fue el promotor de las Marchas Diocesanas a Barbatona que tiene lugar en dos fechas, el segundo sábado de mayo y el segundo de septiembre.
Flores y Abejas en su edición del 24 de marzo, hace una detallada crónica de la jornada, que por su interés periodístico transcribimos íntegramente
«Sigüenza se desbordó en entusiasmo para recibir a su nuevo Prelado
El Dr. Castán Lacoma, cabalgando sobre una mula blanca, fue calurosamente aclamado a lo largo del recorrido
Sigüenza vistió en la tarde del jueves sus mejores galas, para recibir al nuevo prelado, excelentísimo y reverendísimo señor don Laureano Castán Lacoma.
Desde las primeras horas de la mañana empezó a registrarse la llegada de numerosos autocares, procedentes de Foz, pueblo de la provincia de Huesca, de donde aquél es natural, así como de todos los arciprestazgos de esta diócesis, con pancartas y carteles alusivos a su procedencia.
El doctor Castán fue recibido en el límite que forma nuestra provincia y la de Soria, por las primeras autoridades de Guadalajara. Le acompañaban en su viaje las primeras autoridades de Tarragona, donde ha venido ejerciendo hasta ahora su sagrado ministerio, así como un séquito de cariñosos recibimientos. Poco antes de llegar a Sigüenza se incorporó a la comitiva un grupo de 50 motoristas de la ciudad seguntina, que abrieron marcha hasta ya llegar a esta ciudad.
A Sigüenza llegó a las cinco y media de la tarde. A las puertas de la ciudad fue cumplimentado por las autoridades locales, Corporaciones, Cabildo catedral, clero regular y secular de la provincia y un inmenso gentío, que tributó a su nuevo obispo un entrañable y apoteósico recibimiento, mientras las campanas de todos los templos de la ciudad repicaban de júbilo y se disparaban numerosos cohetes.
El doctor Castán Lacoma, una vez que descendió del automóvil del gobernador civil de Guadalajara, en el que hizo el viaje desde el límite de la provincia, subió a la grupa de una mula blanca, vistosamente enjaezada, para hacer su entrada triunfal en Sigüenza. Las calles del recorrido ofrecían un aspecto maravilloso aspecto, mostrándose engalanadas con gallardetes, reposteros, guirnaldas y varios arcos de triunfo. Al llegar a la calle de Guadalajara, descendió de su cabalgadura y, bajo palio, se dirigió a la catedral. Esta calle, con una longitud aproximada de 300 metros, lucía sobre su pavimento, cubriéndola en la totalidad, una artística alfombra confeccionada con arena y serrín de colores, de extraordinaria belleza. En todo este recorrido, desde las ventanas y balcones de las casas se vertieron, al paso del prelado, miles y miles de pequeñas octavillas, con frases de bienvenida.
Ya en la catedral, después de vestir ornamentos de ceremonia, a la puerta de la misma se cantó un solemne Te Deum por la Escolanía del Seminario Diocesano. Concluido éste, hubo un breve besamanos para autoridades y Cabildo. Más tarde, desde el púlpito, el doctor Castán se dirigió a los fieles, que abarrotaban totalmente el templo, agradeciendo el entusiástico recibimiento de que había sido objeto, así como la presencia de autoridades de Tarragona y Guadalajara, paisanos de Foz y de cuantos habían llegado de los puntos más alejados de la diócesis.
Reintegrado otra vez al altar mayor, se organizó un besamanos general, que se prolongó casi dos horas, y en el curso del cual cumplimentaron al nuevo prelado cerca de diez mil personas.
Finalmente, el Ayuntamiento de Sigüenza ofreció una copa de vino español a autoridades y Cabildo, en uno de los salones del palacio arzobispal«, concluía el citado periódico provincial.
Fotografía: Andrada
Archivo: Fototeca Histórica de Guadalajara
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