El miércoles 15 de junio se celebraron las primeras elecciones libres desde la Segunda República, concretamente desde febrero de 1936 y también fueron las primeras elecciones libres que se celebraban tras la dictadura de Francisco Franco.
Las Cortes resultantes de estos comicios fueron las que aprobaron poco después la Constitución de 1978.
Del resultado de la consulta electoral en Guadalajara dio como resultado la elección de tres diputados: Luis de Grandes Pascual y Leandro Cros Palencia por la UCD con el 48,73% de los votos y Carlos de Luxán Meléndez, por el PSOE con el 21,23% de los votos.
Los partidos políticos se volcaron en esa campaña electoral y los líderes de algunos de ellos llegaron también nuestra ciudad. Felipe González, por aquellos años secretario general de los socialistas, llenó hasta la bandera la plaza de toros de la capital en un 9 de junio de 1977, festividad de Corpus.
El periodista Luis Monge Ciruelo, escribe una crónica del mitin en la ultima pagina del semanario Nueva Alcarria, que titulaba: «Unos diez mil asistentes hubo en el mitin del P.S.O.E. celebrado el jueves»
«Felipe González llegó con más de dos horas de retraso»
«Hay que reconocer que el Partido Socialista Obrero Español ha superado en poder de convocatoria al Partido Comunista, a juzgar por los mítines celebrados por ambos partidos en la plaza de toros de esta capital. Si el PCE reunió a cerca de siete mil personas, el PSOE ha alcanzado seguramente las diez mil, pues los tendidos estaban llenos —tampoco se hubiese puesto el «no hay billetes»— y en el ruedo habría más de tres mil espectadores. Claro que los comunistas trajeron a un segundón, mientras que Felipe González es el líder indiscutible del PSOE. También en este caso hay que cargar gran parte de los asistentes a cuenta de Madrid, Alcalá y otros pueblos madrileños. Si el interior de la plaza de toros era igualmente un espectáculo de masas, en el exterior lo constituían los automóviles, que llenaban todo el paseo Fernández Iparraguirre, las calles laterales y se subían a las aceras.
El mitin estaba previsto a las cinco de la tarde, y Felipe González llegó a las siete y cuarto. A mediodía había intervenido en un mitin en Torrelavega (Santander) y al parecer al pasar por Alcalá fue obligado a detenerse. Ante un cuartel se produjo un incidente que pudo ser grave.
Por todo ello, llegó con dos horas y cuarto de retraso sin que sus partidarios se impacientasen demasiado. Les ayudaron a esperar, las intervenciones de los candidatos alcarreños del PSOE; al Senado, Irízar, Llorente y De Mora, y al Congreso, Luxán, Trillo y María Eugenia Abad, así como del candidato por Madrid José Acosta, quien calificó a Alianza Popular de cadáveres políticos y vampiros de la libertad, y a Centro Democrático de invento del inquilino de la Moncloa, político con cara «sexy». Hubo también actuaciones musicales con canciones-protesta.
Felipe González se mostró incisivo, por no decir agresivo, en su intervención. Habló durante 25 minutos y dijo que el pueblo va a ganar la libertad pacíficamente el día 15, pero luego tendrá que conquistar los ayuntamientos en las próximas elecciones municipales. Atacó a Alianza Popular y al Centro. De Alianza afirmó que está hundida y no merece ni ser criticada, y que la síntesis de su programa puede ser «no todo estaba bien atado» como dijo uno de sus líderes recientemente en Barcelona. Del Centro Democrático dijo que utiliza una propaganda digna del Corte Inglés y que todavía no ha elaborado un programa electoral. Pidió una nueva Constitución pues no cabe reformar lo que no existe.
El PSOE, afirmó, propugna una educación pública, laica y gratuita, y al decir laica quiere decir con respeto y libertad para todas las creencias. En cuanto a la gratuidad se preguntó: «Si somos la novena potencia industrial del mundo y la quinta de Europa, por qué no tenemos enseñanza gratuita como otras naciones situadas detrás de nosotros?». Terminó asegurando que el PSOE va a ganar.
A las ocho menos cuarto Felipe González abandonaba la plaza de toros con destino a Córdoba, donde tenía que hablar a las ocho y media. Es de suponer que los cordobeses habrán tenido que esperar por lo menos tanto como los alcarreños«.

























